
Había decidido olvidar la noche anterior, me obstine en guardar la historia de mi madre en algún lugar de donde no pudiera hacerme daño.
Por desgracia a partir de esa noche mi vida comenzó a ser un infierno.
Mi padre solo sabia estar molesto y ahora toda la adoración anterior se había volcado en rabia y dolor contra mi; nada de lo que hacía estaba bien, mi sola presencia lo irritaba; había prometido que nada cambiaria pero el había cambiado por completo.
No hacía mas que gritarme y yo comenzaba a perder la paciencia, sola y callada aguantaba sus humillaciones, esperando… en realidad no se que esperaba. Solo sabía que si seguía gritándome así un día iba a explotar y le devolvería el golpe.
Entre tanto mi ánimo decaía, había días en los que siquiera tenia animo para levantarme de la cama, aun así lo hacía y luchaba contra cada día solo por no darle otra razón a mi padre para gritarme.
Mientras el rechazo de mi padre aumentaba mi alegría disminuía, nunca me había sentido tan rechazada.
2 semanas después a la mañana siguiente de una de sus noches de gritos no tenía ánimo para nada, fingí estar enferma, no me resulto difícil; a las 10am la casa estaba vacía y yo solo miraba el techo de mi cuarto como el paisaje más impresionante del mundo, no me daban las fuerzas para nada.
- Rochi no te puedo ver así! – Gastón me miraba desde la puerta de mi cuarto. (Lo ultimo que me faltaba.) Estaba perfectamente recostado de la puerta con las manos en los bolsillos. – que te pasa?? – recosté mi cabeza en la almohada y volví a fijar mi vista en el techo.
- Nada - mi voz sonó apagada y ronca.
- Como nada?? Mira lo que sos –
- Ah! Gracias por el halagó - mi sarcasmo sonó frío y desganado.
- Ro, solo quiero entenderte, saber que te ocurre. – sonó preocupado.
- Nada me pasa no jodas – estaba demasiado molesta y cansada como para ser sutil.
- Te conozco – Ni me moleste en mirarlo.
- No me conoces.- concluí.
- Haber - entro de lleno a mi cuarto – te amo, como no te voy a conocer.
Estaba harta de todo.
-no quiero que me ames – me senté en la cama con rabia y el colchón vibro bajo mi peso.- no quiero tu amor si te niegas a estar conmigo por estupidas leyes sociales que solo existen en tu cabeza.
Estaba molesta con todo y descargaba mi rabia en el.
- yo se… -
- no sabes nada- lo interrumpí- déjame tranquila.
- No – hablo decidido y cerro la puerta tras el. – quiero que hablemos.
- No quiero hablar – yo al contrario que el, estaba decidida a lograr que se fuera – siempre terminamos pelando – argumente.
- Y besándonos – sonrío socarronamente al decirlo.
- Idiota – susurre para mi misma sonrojándome.
- Que dijiste?? – pregunto divertido acercándose mas.
- Qu..que..- tartamudee – que te largues. – extendí mi brazo señalando la puerta y me arrodille en la cama; medio segundo después me di cuenta del diminuto short y la camiseta que tenia puesta, era prácticamente ropa interior. Mis mejillas se encendieron y utilice mi cabello para cubrir mi cara, rizos dorados se extendieron por mi rostro y mi torso. – solo vete – susurre cerrando los ojos y esperando que un hueco me tragara.
- Quiero ayudarte – su aliento rozo mi rostro y sentí sus dedos recorriendo mi mejilla. No note el momento en el que se acerco y abrí los ojos sobresaltada.
Lo primero que vi, fueron esos increíbles ojos verde esmeralda con los que soñaba, solo que ahora eran reales, estaban a centímetros de mi y me atravesaban.
- no hay nadie a quien ayudar – mi voz a diferencia de mi estado real sonó calmada y cortante.
- Vos necesitas ayuda –
- Yo no necesito a nadie – retrocedí un poco y lo fulmine con la mirada – cierra la puerta al salir – lo eche y di por culminada la charla esperando que se fuera, me acosté nuevamente y me cubrí con las sabanas.
El, al contrario de lo que esperaba como siempre, se sentó a mi lado y la cama se hundió bajo su peso; decidí ignorarlo y fingí que dormía, sentí sus manos recorrer mi rostro y me tense, al cabo de un momento mi cuerpo actuó contra mi voluntad y se relajo a esa caricias. Recorrió mi rostro como si quisiera grabarme en su memoria, pasó sus dedos por mis parpados cerrados, mi nariz, mis mejillas y mis labios mientras mi piel ardía ante su roce y yo me dejaba volar por su tacto, de repente las caricias cesaron y remplazo el roce de sus dedos por el roce de sus labios.
Me beso con suavidad y delicadeza, dude un segundo y el acaricio mi cabello, mi voluntad se fue por el traste y entreabrí los labios mas deseosa de sentir los suyos, pase mis brazos por sus hombros y me rendí a el. Sin pensarlo, ni respirar, lo apegue un poco más a mí como si los milímetros que nos separaban fueran abismos.
- ro para – dijo contra mis labios, revolee los ojos y me aparte.
- Te vas a poner difícil de nuevo?? Siempre es lo mismo con vos… Deja de apartarme.– estaba cansada de sus cambios.
- No – y paso una mano por debajo de la sabana tomándome de la cintura y pegándome a el, abrí los ojos de par en par por la sorpresa.- no pienso apartarte, ya no – concluyo con una sonrisa de oreja a oreja.
La sorpresa le dio paso al escepticismo.
- ósea…???- pregunte con cautela.
- Ósea que… no pienso seguir peleando contra ti, me canse de fingir que no me pasaba nada con vos y te juro que no quiero seguirlo haciendo.
La sonrisa que se me formo no me cabía en el rostro. Lo mire enamorada y me odie por ello. .
- Tengo una duda existencial. – dije alejándome un poco.
Me miro sin decir nada.
- que se supone que somos ahora?? – todo muy lindo pero, que éramos??
- Y…- se lo pensó un segundo –no se.
La sonrisa se borro un poco.
- que quieres que seamos?? – pregunto divertido viendo mi expresión.
- Creo que esta es la parte en la que tu preguntas “algo” y yo respondo… - mi voz se fue apagando.
- Y tu respondes?? – su mirada se volvió calculadora.
- No se – dije acercándome un poco.
- No se?? Eso vas a contestarme?? – dijo con fingida molestia mientras yo reía.
- De pende – hable haciéndome la interesante.
- De pende de que?? –
- De lo que preguntes??.-
Se separo de repente y me obligo a sentarme.
- haber que respondes a esto – me tomo de las manos y me miro a los ojos – rochi, te amo.-
- eso no es una pregun… - me callo la boca de un beso.
- Para – dije alejándome un poco – no me gusta que me callen de un beso – hable fingiendo molestia.
- Te encanta que te callen de un beso – su tono hizo que una carcajada brotara de ambos.
- Quiero tenerte conmigo siempre – dijo poniéndose serio – rochi… vos queres estar conmigo??.
Lo mire entre incrédula y divertida.
- vos que pensas?? – conteste aun mas divertida.
- No quiero pensar, solo se que si lo pienso 2 veces salgo corriendo. – lo golpee en el hombro y el volvió a robarme un beso.
- Y?? que decis?? – esta vez fui yo quien lo beso.
- Digo que te amo. – susurre enamorada.
- Este es el momento en el que el cura dice “y puede besar a la novia” – dijo sonriendo.
- Bueno… entonces deja de dar vueltas y dame un beso.
- Sus deseos son ordenes señorita –
Me beso y me olvide de todo lo que me rodeaba.
- Rocío Igarzabal me explicas que significa esto?? - Su voz me rompió el hechizo y me di cuenta de que comenzaba mi pesadilla.
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