domingo, 19 de febrero de 2012

Dilema... y un... no hay tal crisis! capitulo 34



Había decidido olvidar la noche anterior, me obstine en guardar la historia de mi madre en algún lugar de donde no pudiera hacerme daño.

Por desgracia a partir de esa noche mi vida comenzó a ser un infierno.


Mi padre solo sabia estar molesto y ahora toda la adoración anterior se había volcado en rabia y dolor contra mi; nada de lo que hacía estaba bien, mi sola presencia lo irritaba; había prometido que nada cambiaria pero el había cambiado por completo.

No hacía mas que gritarme y yo comenzaba a perder la paciencia, sola y callada aguantaba sus humillaciones, esperando… en realidad no se que esperaba. Solo sabía que si seguía gritándome así un día iba a explotar y le devolvería el golpe.


Entre tanto mi ánimo decaía, había días en los que siquiera tenia animo para levantarme de la cama, aun así lo hacía y luchaba contra cada día solo por no darle otra razón a mi padre para gritarme.


Mientras el rechazo de mi padre aumentaba mi alegría disminuía, nunca me había sentido tan rechazada.

2 semanas después a la mañana siguiente de una de sus noches de gritos no tenía ánimo para nada, fingí estar enferma, no me resulto difícil; a las 10am la casa estaba vacía y yo solo miraba el techo de mi cuarto como el paisaje más impresionante del mundo, no me daban las fuerzas para nada.


- Rochi no te puedo ver así! – Gastón me miraba desde la puerta de mi cuarto. (Lo ultimo que me faltaba.) Estaba perfectamente recostado de la puerta con las manos en los bolsillos. – que te pasa?? – recosté mi cabeza en la almohada y volví a fijar mi vista en el techo.

- Nada - mi voz sonó apagada y ronca.

- Como nada?? Mira lo que sos –

- Ah! Gracias por el halagó - mi sarcasmo sonó frío y desganado.

- Ro, solo quiero entenderte, saber que te ocurre. – sonó preocupado.

- Nada me pasa no jodas – estaba demasiado molesta y cansada como para ser sutil.

- Te conozco – Ni me moleste en mirarlo.

- No me conoces.- concluí.

- Haber - entro de lleno a mi cuarto – te amo, como no te voy a conocer.


Estaba harta de todo.


-no quiero que me ames – me senté en la cama con rabia y el colchón vibro bajo mi peso.- no quiero tu amor si te niegas a estar conmigo por estupidas leyes sociales que solo existen en tu cabeza.

Estaba molesta con todo y descargaba mi rabia en el.

- yo se… -

- no sabes nada- lo interrumpí- déjame tranquila.

- No – hablo decidido y cerro la puerta tras el. – quiero que hablemos.

- No quiero hablar – yo al contrario que el, estaba decidida a lograr que se fuera – siempre terminamos pelando – argumente.

- Y besándonos – sonrío socarronamente al decirlo.

- Idiota – susurre para mi misma sonrojándome.

- Que dijiste?? – pregunto divertido acercándose mas.

- Qu..que..- tartamudee – que te largues. – extendí mi brazo señalando la puerta y me arrodille en la cama; medio segundo después me di cuenta del diminuto short y la camiseta que tenia puesta, era prácticamente ropa interior. Mis mejillas se encendieron y utilice mi cabello para cubrir mi cara, rizos dorados se extendieron por mi rostro y mi torso. – solo vete – susurre cerrando los ojos y esperando que un hueco me tragara.

- Quiero ayudarte – su aliento rozo mi rostro y sentí sus dedos recorriendo mi mejilla. No note el momento en el que se acerco y abrí los ojos sobresaltada.


Lo primero que vi, fueron esos increíbles ojos verde esmeralda con los que soñaba, solo que ahora eran reales, estaban a centímetros de mi y me atravesaban.


- no hay nadie a quien ayudar – mi voz a diferencia de mi estado real sonó calmada y cortante.

- Vos necesitas ayuda –

- Yo no necesito a nadie – retrocedí un poco y lo fulmine con la mirada – cierra la puerta al salir – lo eche y di por culminada la charla esperando que se fuera, me acosté nuevamente y me cubrí con las sabanas.

El, al contrario de lo que esperaba como siempre, se sentó a mi lado y la cama se hundió bajo su peso; decidí ignorarlo y fingí que dormía, sentí sus manos recorrer mi rostro y me tense, al cabo de un momento mi cuerpo actuó contra mi voluntad y se relajo a esa caricias. Recorrió mi rostro como si quisiera grabarme en su memoria, pasó sus dedos por mis parpados cerrados, mi nariz, mis mejillas y mis labios mientras mi piel ardía ante su roce y yo me dejaba volar por su tacto, de repente las caricias cesaron y remplazo el roce de sus dedos por el roce de sus labios.

Me beso con suavidad y delicadeza, dude un segundo y el acaricio mi cabello, mi voluntad se fue por el traste y entreabrí los labios mas deseosa de sentir los suyos, pase mis brazos por sus hombros y me rendí a el. Sin pensarlo, ni respirar, lo apegue un poco más a mí como si los milímetros que nos separaban fueran abismos.

- ro para – dijo contra mis labios, revolee los ojos y me aparte.

- Te vas a poner difícil de nuevo?? Siempre es lo mismo con vos… Deja de apartarme.– estaba cansada de sus cambios.

- No – y paso una mano por debajo de la sabana tomándome de la cintura y pegándome a el, abrí los ojos de par en par por la sorpresa.- no pienso apartarte, ya no – concluyo con una sonrisa de oreja a oreja.

La sorpresa le dio paso al escepticismo.

- ósea…???- pregunte con cautela.

- Ósea que… no pienso seguir peleando contra ti, me canse de fingir que no me pasaba nada con vos y te juro que no quiero seguirlo haciendo.

La sonrisa que se me formo no me cabía en el rostro. Lo mire enamorada y me odie por ello. .

- Tengo una duda existencial. – dije alejándome un poco.

Me miro sin decir nada.

- que se supone que somos ahora?? – todo muy lindo pero, que éramos??

- Y…- se lo pensó un segundo –no se.

La sonrisa se borro un poco.

- que quieres que seamos?? – pregunto divertido viendo mi expresión.

- Creo que esta es la parte en la que tu preguntas “algo” y yo respondo… - mi voz se fue apagando.

- Y tu respondes?? – su mirada se volvió calculadora.

- No se – dije acercándome un poco.

- No se?? Eso vas a contestarme?? – dijo con fingida molestia mientras yo reía.

- De pende – hable haciéndome la interesante.

- De pende de que?? –

- De lo que preguntes??.-

Se separo de repente y me obligo a sentarme.

- haber que respondes a esto – me tomo de las manos y me miro a los ojos – rochi, te amo.-

- eso no es una pregun… - me callo la boca de un beso.

- Para – dije alejándome un poco – no me gusta que me callen de un beso – hable fingiendo molestia.

- Te encanta que te callen de un beso – su tono hizo que una carcajada brotara de ambos.

- Quiero tenerte conmigo siempre – dijo poniéndose serio – rochi… vos queres estar conmigo??.

Lo mire entre incrédula y divertida.

- vos que pensas?? – conteste aun mas divertida.

- No quiero pensar, solo se que si lo pienso 2 veces salgo corriendo. – lo golpee en el hombro y el volvió a robarme un beso.

- Y?? que decis?? – esta vez fui yo quien lo beso.

- Digo que te amo. – susurre enamorada.

- Este es el momento en el que el cura dice “y puede besar a la novia” – dijo sonriendo.

- Bueno… entonces deja de dar vueltas y dame un beso.

- Sus deseos son ordenes señorita –


Me beso y me olvide de todo lo que me rodeaba.


- Rocío Igarzabal me explicas que significa esto?? - Su voz me rompió el hechizo y me di cuenta de que comenzaba mi pesadilla.

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